4/2/17

Cómo elevar la autoestima en verano [4-2-17]


Cómo elevar la autoestima en verano

Potencia los hábitos positivos durante las vacaciones para quererte más a ti mismo


El concepto operación bikini muestra la exigencia que plantea para muchas personas la llegada del verano en una sociedad en la que el culto al cuerpo es notable. Existe un pilar esencial del bienestar: la autoestima tanto en el plano personal como en el trabajo. El descanso estival crea unas condiciones especialmente idóneas para reforzar la introspección, potenciar el autoconocimiento y descansar.

Sin embargo, el verano no es sinónimo de felicidad a modo de causa y efecto como muestra el caso de aquellos profesionales adictos al trabajo para quienes el descanso se convierte en motivo de ansiedad. Durante el verano también pueden surgir asuntos pendientes de resolver que han permanecido adormecidos a lo largo del año y que surgen con más fuerza en esta época del año. Así puede ocurrir, por ejemplo, al tomar conciencia de los problemas pendientes de resolver en la relación de pareja.

La autoestima es el pilar para ganar seguridad en uno mismo y tener bienestar en distintos ámbitos de la vida. Quienes tienen una baja autoestima pueden cambiar de actitud para empezar a quererse más a sí mismos a partir de ahora. Y quienes tienen una autoestima alta pueden esforzarse por mantenerla.

Las frases de autoestima nutren la mente, aportan energía positiva y generan el hábito del amor propio. A modo de ejercicio de coaching puedes elaborar tu particular decálogo de diez frases de pensamiento positivo que serán tu brújula de felicidad estival.

La pausa profesional de las vacaciones también es propicia para realizar balance de los objetivos alcanzados durante los dos primeros trimestres del año para analizar las asignaturas pendientes y establecer nuevos objetivos profesionales a partir de septiembre.

Existen profesionales que quieren actualizar su currículum vitae durante las vacaciones, en cuyo caso, existen cursos de verano ofertados por las universidades que son una buena propuesta de aprendizaje. El aprendizaje también alimenta la autoestima porque es importante cuidar cuerpo y mente para ser feliz practicando el carpe diem: el ritmo del verano tiene una pausa distinta.

A nivel personal, practica el sentido del humor en tus planes con amigos y familiares porque los conflictos personales también pueden ser causa de estrés durante las vacaciones.

El verano es un tiempo especialmente recomendado para la lectura. Existen libros interesantes para potenciar el crecimiento personal: "Si puedes volar, por qué gatear" escrito por Bernabé Tierno es una propuesta muy positiva para superarte a ti mismo.

2/2/17

Autoestima: el sistema inmunológico del psiquismo [2-2-17]


Autoestima: el sistema inmunológico del psiquismo

La autoestima desempeña la función de termostato emocional modulando el impacto de las emociones negativas, evitando que se extiendan al resto de la vida.

En los últimos años el concepto de autoestima ha sido sometido a un abordaje múltiple por varias disciplinas. La autoestima no señala un núcleo estable. Está sujeta a un constante proceso de cambio y transformación.

La autoestima desempeña la función de termostato emocional modulando el impacto de las emociones negativas, evitando que se extiendan al resto de la vida. Se manifiesta a través de las emociones, de los pensamientos y la acción: influye en nuestras relaciones sociales y proyectos. Nadie carece de ideas acerca de sí mismo y de su valor. Y estas ideas influyen en nuestras acciones y sentimientos. Se nutre también de los signos de reconocimiento social: así como por nuestros logros y acciones consideradas exitosas. También de nuestros vínculos y proyectos. La autoestima facilita la acción: la acción alienta, modela y construye la autoestima.

La autoestima actúa como el sistema inmunológico del psiquismo, proporcionándonos resistencia, fortaleza y capacidad de recuperación. Una baja autoestima nos torna vulnerables ante los problemas de la vida. Si no creemos en nosotros mismos, en nuestra eficacia, ni en nuestra capacidad de ser amados, el mundo es un lugar aterrador.

La autoestima es una experiencia íntima: es lo que pienso y lo que siento sobre mí mismo, no lo que piensa o siente alguna otra persona acerca de mí. Mi familia, mi pareja y mis amigos pueden amarme, y aun así puede que yo no me ame. Mis compañeros de trabajo pueden admirarme y aun así yo me veo como alguien insignificante. Puedo proyectar una imagen de seguridad y aplomo que “engañe” a todo el mundo y aun así temblar por mis sentimientos de insuficiencia. Puedo satisfacer las expectativas de otros y aun así fracasar en mi propia vida. Puedo ganar todos los honores y aun así sentir que no he conseguido nada. Millones de personas pueden admirarme y aun así me levanto cada mañana con un doloroso sentimiento de fraude y un vacío interno. Pensemos en los “ricos y famosos” que no pueden pasar un día sin drogas.

Conseguir el éxito sin lograr primero una autoestima equilibrada es condenarse a sentirse como un impostor y a sufrir esperando que la verdad salga a la luz. De dos modos se obtiene el reconocimiento: por conformidad (ser como los demás) o por distinción (ser distinto y hacer que los demás valoren esa diferencia). Ser como los demás representa una garantía de aceptación social. Buscar el reconocimiento por distinción es más frecuente en adolescentes, porque les sirve para afirmarse en su autoestima e identidad. Hay adultos que también tienen un reconocimiento por distinción. Quizá porque siguen conservando la frescura juvenil.

La admiración de los demás no crea nuestra autoestima, ni tampoco la erudición, o la maternidad, ni las posesiones materiales, las conquistas sexuales o la cirugía estética. A veces, estas cosas pueden ayudarnos a sentirnos mejor con nosotros mismos o a sentirnos más cómodos en situaciones concretas. Pero la comodidad no es autoestima. La “zona de confort” genera solo estabilidad.

Sin embargo, esa mirada-juicio sobre uno mismo es vital. Cuando es positiva, permite actuar con aplomo, sentirse a gusto consigo mismo, enfrentar dificultades. Cuando es negativa, engendra sufrimientos que afectan la vida cotidiana. Nos dejamos llevar más por el deseo de ahorrarnos dolor que por el de buscar alegría.

¿Quién soy? ¿Cuáles son mis cualidades? ¿Cuáles mis talones de Aquiles? ¿De qué soy capaz? ¿Cuáles son mis éxitos y mis fracasos, mis habilidades y mis limitaciones? ¿Cuánto valgo para mí y para la gente que me importa? ¿Merezco el afecto, el amor y respeto de los demás o siento que no puedo ser querido, valorado y amado? ¿Siento una brecha enorme entre lo que quisiera ser y lo que creo que soy? ¿Qué puedo hacer por mi mismo? ¿Estoy tomando demasiado (y no porque me lo digan los demás, yo mismo me lo digo)? O tomo menos o trato de que no me importe. ¿Lucho o me dejo estar?

Los componentes de la autoestima


La autoestima contiene múltiples facetas. Es posible tener una buena autoestima en el terreno intelectual que contrasta con una frágil en lo afectivo. Puede ser variable en distintas actividades y prácticas: laboral, afectivo, intelectual, corporal, sexual. El niño interioriza las imágenes y las propuestas que los otros tienen de él. Y  puede elaborarlas para construir a ese adulto que será. Pero una persona no es una unidad sino una multiplicidad. Todos sus diversos aspectos: el profesional, el familiar, el amoroso, el social son relativamente autónomos los unos respecto de los otros.

Es probable que un éxito o un fracaso en un sector tengan consecuencias en los otros. Un desengaño amoroso acarreará una vivencia de pérdida de valor personal. A la inversa, un éxito en un campo determinado puede beneficiar la autoestima. Es difícil que ciertas heridas narcisistas no irradien sobre otros sectores. Por suerte, también irradian los logros.

Los componentes de la autoestima son interdependientes . Puede alguien tener dificultades en el amor por sí mismo: aún habiendo logrado una aceptable trayectoria personal  ante un fracaso sentimental se le impondrán dudas insoportables. También puede suceder que padezca de falta de confianza porque los padres lo han sobreprotegido evitándole la confrontación con la realidad por lo cual, pese al afecto recibido, tendrá dudas torturantes ante sus logros.

La autoestima no puede ser abordada sino desde el paradigma de la complejidad. Puede haber un desequilibrio neuroquímico pero lo que siempre habrá será la acción conjunta, y difícilmente deslindable, de la herencia, la situación personal, la historia, los conflictos neuróticos y humanos, las condiciones histórico-sociales y las vivencias .

Abordaré la autoestima siguiendo tanto la sugerencia de S. Freud (1901) quien dijo: “Una manera de escribir clara e inequívoca nos avisa que el autor está acorde consigo mismo;  y donde hallamos una expresión forzada y retorcida, que, según la acertada frase, hace guiños en varios sentidos, podemos discernir la presencia de un pensamiento no bien tramitado”. Por su parte Pierre Bourdieu advirtió sobre la tendencia de los intelectuales al “esteticismo filosófico” y también alertó sobre otra tentación: la “esloganización” típica de los opinólogos que se quieren hacer pasar por sabios.

El intelectual crítico está en las antípodas de ambas actitudes. Es un explorador con varios desafíos: encontrar la verdad, hacer una traducción que vuelva sensibles las cuestiones abstractas, destruir la falsedad y hallar los instrumentos que le den fuerza a esa verdad. Todo ello soslayando el academicismo. El academicismo es la sumisión exagerada a las reglas de la escuela o de la tradición, en detrimento de la libertad, la originalidad, y la audacia. Es el gusto inmoderado por el estilo culto o universitario: una forma de dirigirse a los de la propia parroquia antes que al lector interesado en el tema propuesto.

Nuestra autoestima depende de múltiples espejos aunque también existe un espejo interior pero no es “objetivo” y está enturbiado por la mirada de los demás. ¿Estoy trabajando bien? ¿Mis hijos me quieren? ¿No tengo entusiasmo para nada? ¿Soy íntegro en mi vida? ¿Descuidé a mis personas queridas? ¿Aporto algo a la comunidad? ¿Mi vida es acorde a mi ética?

La autoestima es sentirnos competentes para enfrentarnos a los desafíos y creernos merecedores de recompensa. Contiene varios aspectos: confianza en nuestra capacidad de pensar, aprender, elegir y tomar decisiones adecuadas y convicción en nuestro derecho a ser reconocidos por los demás y por nosotros mismos.
Todas las personas, aun las menos dadas a la introspección y a observar a los demás, tiene una somera idea de lo que es la autoestima. Veamos si podemos aclararla desde distintos puntos de vista. En la autoestima participan no sólo sentimientos, sino también pensamientos y actitudes. Existe un elemento afectivo, una valoración positiva o negativa según ciertos ideales. Por autoestima entendemos esa autoevaluación que expresa aprobación/desaprobación.

¿Como definir los diversos componentes de la autoestima?
Ellos son:

1- “Creer en las capacidades para actuar con eficacia en el logro de las metas”
2- “Estar satisfecho con la forma de actuar” .
3- “Tomar decisiones y perseverar en ellas”.
4- “Tener una mirada benevolente hacia uno mismo”.
5- “Lograr una imagen aceptable de sí mismo”.
6- “Evaluar logros y relaciones afectivas en función de los proyectos personales”.

Los alimentos afectivos: del desamparo a la autonomía

El niño se alimenta del amor que recibe de sus padres. El niño lo percibe, le permite no padecer un sufrimiento devastador, daños irreparables, pero si ese amor no es acompañado con actos y gestos concretos su autoestima e identidad serán lesionadas.

Los bebes que se crían en hogares demasiado tristes, caóticos o negligentes probablemente vivirán con una visión derrotista, sin esperar ningún estimulo o interés de los otros. Este riesgo es mayor para los hijos de padres ineptos (inmaduros, consumidores de drogas, deprimidos o carente de objetivos).

La crianza consiste en dar a un hijo primero raíces (para crecer) y luego alas (para volar). En las primeras relaciones un bebé puede experimentar la seguridad o bien el terror y la inestabilidad. En las posteriores un niño puede tener la experiencia de ser aceptado y respetado o rechazado. Algunos niños experimentan un equilibrio entre protección y libertad. Otros, una sobreprotección que los infantiliza. Padres que dan pescado en vez de enseñar a pescar. Otros niños están subprotegidos, es decir sobreexigidos. Se los pone en un botecito en alta mar .

Los niños descubren que son valiosos porque sus progenitores los tratan con afecto y porque ciertos valores son reforzados. Y estos niños se respetan porque observan cómo actúan sus padres hacia ellos y hacia otras personas. Recíprocamente, las fallas en la autoestima suelen originarse en la indiferencia parental, en la soberbia o en el maltrato.


La autoestima es un proceso continuo de interiorización del mundo exterior: la lengua que hablo, las categorías de la experiencia sensible o del pensamiento de las que me sirvo, la presión de las comunidades, la pertenencia a un género, una edad, una clase.

Las grandes depresiones y los pequeños bajones a menudo derivan de un discurso familiar en que prevalecía una actitud crítica e inhibidora para con el niño. No estamos condenados por esa mirada cruel. Si estamos condenados es porque no tuvimos posteriormente oportunidades de reemplazarla o no supimos aprovecharlas. También es cierto que a lo largo de nuestra vida debemos desechar mensajes y miradas que reforzarían este discurso que transmite insatisfacción con uno mismo.

Lo perturbador no es recibir cuestionamientos sino recibirlos de manera constante. La actitud hipercrítica es más nociva cuando no es balanceada por miradas benevolentes. Esa hipercrítica obedece a un perfeccionismo patológico. A veces puede ayudar a conseguir los objetivos en ámbitos limitados y bien definidos pero su costo emocional es elevado.

¿Qué precio tienen los éxitos en una atmósfera tóxica?

Los otros van cambiando. Apenas nacidos, somos pura necesidad. Enseguida conocemos el placer de ser abrazados. Después tenemos relaciones amorosas y sexuales. Después el placer del trabajo y de otras actividades. Pero no pasamos automáticamente. No se trata de una transición natural, sino de una transición regada por el lenguaje, la simbolización, la creatividad, que los otros nos procuraron hasta que estuvimos en condiciones de procurárnosla por nosotros mismos.

La autoestima que tenemos hoy se fue amasando con distintos ingredientes a partir del primer día de vida e incluso antes, en el proyecto de los padres para ese hijo y en la propia autoestima de los padres. Es un residuo, un destilado de esa retorta. Un destilado alimentado también por la influencia del futuro en el presente.

La autoestima inicial tiene mejores posibilidades:

a) si el niño experimenta que se aceptan sus pensamientos, sentimientos y el valor de su persona.

b) si lo invitan a jugar un juego limpio, con límites definidos con claridad; con una “libertad” limitada, no solo experimenta una sensación de seguridad, sino que cuenta con elementos para evaluar su propio juego.

c) si los padres no recurren a la violencia o la humillación; si  para calificar toman en cuenta las necesidades y deseos del niño.

Esa convicción se transmite por el cuidado respetuoso y no intrusivo. El amor no se siente consistente cuando se utiliza para manipular obediencia o sometimiento. Un niño cuyos pensamientos y sentimientos son tomados en cuenta aprende a aceptarse a sí mismo.

Las cuatro modalidades de la autoestima

La autoestima fluctúa: puede ser más o menos alta, más o menos estable y necesita ser alimentada, en grados diversos, desde el exterior. Aunque las bases se construyan durante la infancia, la autoestima no es inalterable en otras etapas de la vida. Sigue fluctuando.

La autoestima es un estuario caudaloso, turbulento, con cambiantes mareas. El Paraná cuando desemboca en el Río de la Plata. Los ríos que desembocan en la autoestima son la infancia, las realizaciones, la trama de relaciones significativas, pero también los proyectos (individuales y colectivos) que desde el futuro hacen posible el presente. Repitamos esto: sin futuro no hay presente. Por supuesto que con tantos afluentes la autoestima es turbulenta, inestable.

A) Alta y estable
Las circunstancias “exteriores” y los acontecimientos de vida “normales” tienen poca influencia sobre la autoestima. El individuo está fuera de la manada, sin obedecer ni polemizar con los demás. No consagra mucho tiempo ni energía a la defensa o la promoción de su imagen. No necesita defenderla. En todo caso se defiende sola.

Pero la excesiva confianza en el propio valor y eficacia podría hacernos más vulnerables a los peligros por cierta omnipotencia que nos impide reconocer nuestros límites y limitaciones.
Las personas con una buena autoestima no vacilan en pedir ayuda a los demás. Están seguras de que la ayuda es un préstamo que podrán devolver. Y los demás son como los bancos: le prestan al que tiene con qué responder. Dicho de otra manera, ayúdate que te ayudarán.

B) Alta e inestable
Aunque elevada, la autoestima de estas personas padece grandes altibajos. “Se ponen locos” ante las críticas y fracasos, percibiéndolos como amenazas y nos refriegan en las narices sus éxitos y sus virtudes. Los sujetos de autoestima alta y estable son mucho más atemperados y positivos, mientras que los de autoestima inestable siempre están pendientes de desafíos o del reconocimiento de los otros. La presencia constante de amenazas revela la labilidad de la autoestima.

Hay dos modos de reaccionar al fracaso. O aceptarlo y sacar una enseñanza o se echa la culpa a los demás . A partir de un acontecimiento dado, tendemos a atribuirle ciertas características: lo que ha ocurrido depende de mí o del exterior, va a reproducirse o será un hecho aislado, es representativo o limitado.


Este sentimiento de fragilidad conduce a situar la autoestima como preocupación central. Así como les exige preservarla a cualquier precio y apelar a una actitud agresiva (para promoverla) o bien pasiva (para protegerla). Ambas actitudes responden a un sentimiento de vulnerabilidad, consciente cuando corresponde a una autoestima baja, y a veces inconsciente, en el caso de una autoestima elevada pero frágil.

Las personas con autoestima elevada pero inestable luchan denodadamente. Sus tentativas son constantes para destacarse, dominar, hacerse querer o admirar. La imagen les reluce pero no es oro. Cuando se empaña asoma una inquietante inseguridad. Estos perfiles de autoestima se encuentra como base de diversos trastornos psicológicos: ira incontrolable, abuso del alcohol y drogas, adicción al trabajo, depresiones y colapsos narcisistas.

El éxito es postizo cuando se siente como un implante, una prótesis, cuando implica desgaste emocional, ansiedad excesiva y riesgo depresivo. Así como un sentimiento de fragilidad que provoca inquietud o vulnerabilidad ante las agresiones (reales o imaginarias) sobre la autoestima. Los logros nunca aportan demasiada seguridad. El equilibrio narcisista esta perturbado, hipotecado en defenderse de las experiencias negativas. Tienen la tentación de la huida hacia adelante, de brillar para no dudar.

C) Baja e inestable
Su autoestima es vulnerable. Debido a éxitos o satisfacciones puede subir un poco. Sin embargo, ese sentimiento es frágil y su autoestima se resiente cuando amagan las dificultades.

Las personas con baja autoestima pagan tributo al juicio de los otros. Su temor a engañarse o engañar a los demás los expone a dudas, a sentirse tránsfugas, impostores. La vivencia de impostura transforma los aplausos en dudas constantes acerca del mérito real. Son indecisos por temor a equivocarse. Con el pretexto de desensillar hasta que aclare (prudencia), terminan montando poco y nada el caballo (pusilanimidad).

El síndrome del impostor puede ser crónico en sujetos con baja autoestima que suelen pensar que no están a la altura del reconocimiento logrado. Padecen de una ansiedad permanente en el cumplimiento de sus tareas. Esta ansiedad los expone a estados depresivos a pesar de “éxitos” notables. Su incomodidad ante el éxito se basa en que éste les produce “disonancia cognitiva” producto de la contradicción entre la idea que tienen de sí mismos y la mirada de los otros. Si bien necesitan los logros, los temen porque los colocan ante una enorme exigencia.

D) Baja y estable
En este caso, la autoestima se ve poco afectada por los acontecimientos exteriores favorables. Están resignados y hacen pocos esfuerzos para valorarse a sus propios ojos o a los de los demás. Si no se sienten queridos tenderán a replegarse en lugar de renovar vínculos satisfactorios. Si creen haber fracasado, tenderán al autorreproche y a paralizarse sin darse otras oportunidades. Se ilusionan con fantasías de éxito y gloria, pero el temor a las decepciones los paralizan. Dependen excesivamente del reconocimiento de los otros.

En personas con baja autoestima predominan las emociones negativas (vergüenza, cólera, inquietud, tristeza, envidia) y padecen de un sentimiento de vulnerabilidad al sentirse amenazadas por las vicisitudes de la vida cotidiana. Cualquier riesgo es una amenaza. Se dedican más a la protección de su autoestima que a su despliegue, más a la prevención de los fracasos que al  asumir riesgos. Evitar arriesgarse a la crítica o al rechazo. Permanecen en la sombra, porque no están dispuestas a exponerse.

Cuando la autoestima es baja disminuye la resistencia frente a las adversidades y las personas encallan frente a vicisitudes superables. El déficit en la autoestima no supone incapacidad para logros ya que se puede tener el talento y empuje necesarios para lograrlos. Sin embargo disminuye la eficiencia y la capacidad de alegrarse con sus logros que serán vivenciados como insuficientes.

¿Existe una autoestima equilibrada?

No creemos que sea posible establecer un “justo medio”. En rigor se trata de una “autoestima llevadera”, o sea “suficientemente buena”. Para simplificar a veces la llamaremos autoestima “equilibrada” o “consolidada”. Con una autoestima equilibrada las ilusiones suelen ser un preámbulo de la acción, en vez de representar una alternativa: su modo de actuar (aceptar riesgos, intentar desarrollar sus competencias, ampliar sus límites) permite consolidar la autoestima.

¿Cuándo la ilusión es “buena” y cuándo es “mala”?


Es negativa cuando es un sustituto de la acción. En el lenguaje corriente ilusión quiere decir muchas cosas: creencia, fantasía, proyecto, etc. Acá tratamos de darle un significado preciso. Lo primero será separarla de la noción de error. Los errores saltan a la vista. Las ilusiones falsas no. El error es una carencia (de conocimiento). La ilusión, un exceso de creencia, de imaginación. Hacerse ilusiones es tomar los propios deseos por la realidad. Puedo equivocarme sin que sea en función de mis deseos (entonces se trata de un error, no de una ilusión). La ilusión, aunque pueda ser falsa, y aunque lo sea la mayoría de las veces, no es error. Es una creencia.

Las personas con autoestima equilibrada soportan una evaluación mientras que los de baja exigen aprobación. No se trata de miedo al fracaso, sino de alergia al fracaso. Cuando la autoestima es baja disminuye la resistencia frente a las adversidades y las personas se atascan en escollos superables. Una baja autoestima disminuye la capacidad de alegrarse con sus logros que siempre serán vivenciados como insuficientes. Prefieren tener un lugarcito asegurado en un grupo poco valorizado socialmente a esforzarse para defender un lugar en un grupo competitivo. Están dispuestos a compartir los éxitos grupales y encuentran allí la seguridad de una dilución de las responsabilidades si las cosas terminan mal.

La autoestima necesita estrategias de sostenimiento, desarrollo y protección. Algunos necesitan enormes esfuerzos para protegerla: negación de la realidad, huida o evasión, agresividad hacia los demás. Sacrifican mucho de la calidad de vida y se torturan ante exigencias por expectativas propias y ajenas.

¿Cómo sobreponerse al temor y afrontar lo nuevo?


Entrenándose con frustraciones que no lo tumben y con gratificaciones que lo compensen, aunque no sean inmediatas, aunque sean promesas. Las personas autoevalúan su habilidad en la ejecución de tareas, su concordancia con los patrones éticos y estéticos, la forma en que otros las aman o aceptan y el grado de poder que ejercen.

Resumiendo: los cimientos necesarios para una autoestima equilibrada implica que los otros primordiales lo hayan criado con amor y respeto, le ofrecieron reglas estables y razonables que contribuyeron a generar expectativas adecuadas, sin recurrir al ridículo, la humillación o maltrato físico y que tuvieron confianza en sus capacidades.

Autoestima y maltrato social:


El psicoanálisis describe las vicisitudes de la autoestima según la relación entre el yo y sus ideales.  Éstos se convierten en los depositarios de la omnipotencia narcisista original y el yo disfruta de autoestima en la medida en que su imagen se acerca a sus valores éticos y estéticos. Ellos contienen múltiples identificaciones con los padres, así como identificaciones posteriores con hermanos, contemporáneos y adultos admirados.

El niño al percibir su desvalimiento, pierde la ilusión de una fusión perfecta con la madre. Percibe que necesita, que tiene que pedir. La ilusión de autosuficiencia deja paso a un sentimiento de inferioridad. Para congraciarse, el niño se vuelve casi una réplica. Acepta todo de los padres. Incorpora sus valores y sus prohibiciones. El temor a que dejen de quererlo queda siempre flotando, mientras se va constituyendo el superyó, que es el mismo tirano con distinto bozal. Con la aclaración de que “el papá dentro de uno”, por terrible que sea, no deja de ser una creación del sujeto.

No hay en el ser humano una facultad “natural” que le permita distinguir entre el bien y el mal. La ética no es innata sino adquirida. Le es impuesta al niño por un dictamen exterior, que paulatinamente irá haciendo suyo. Se somete porque es débil. Se somete cuando lo instan a controlar sus esfínteres. ¿O usted piensa que él tiene alguna gana de controlar? Los padres bajan línea. A veces como vicarios de leyes que están en la cultura (controlar los esfínteres), a veces como déspotas caprichosos.

La autocrítica (superyó) es la internalización de deseos y tabúes, anhelos y prohibiciones. Tiene historia, es cambiante. Día a día va haciéndose cargo del “mundo externo” y, particularmente, de los valores de la cultura como un todo. El niño y el adulto necesitan ser amados por su superyó, como también necesitan ser amados por las personas de su entorno y necesitan que sus logros sean respetados por la cultura (o por su microcultura o cultura alternativa).

Una de las primeras cosas que aprende el bebé es a observar el semblante de esos seres todopoderosos que lo cuidan. Peor para él si están disgustados. Otra cosa que aprende es que sus progenitores se alegran cuando hace algo (empezar a gatear, etc.) y se intranquilizan cuando hace algo (llorar, etc.). En los padres y en él hay, binariamente, cosas buenas y malas.

Las aspiraciones acerca de lo que se debe ser y tener (ideal del yo), así como las consignas acerca de lo que no se debe hacer (consciencia moral) están conformadas por las aspiraciones parentales y sus sustitutos. La amenaza de la pérdida de amor está siempre flotando.

El camello, el león y el niño. Según Nietzsche, el hombre pasa por tres estadios. En el primero, el hombre es un “camello”, cargado con puros “tú debes”. En el segundo, ha descubierto su “yo quiero” y lucha como un león contra el “tú debes”, pero sin poder zafar. Hay todavía demasiadas cuentas pendientes que impiden la soltura del querer creador y la autonomía consecuente. Esto se logra cuando se llega a ser niño y se consigue la espontaneidad.

La persona incrementa su autoestima en la medida en que se siente más próxima a los proyectos que demandan sus ideales. Una frustración narcisista puede precipitar una depresión al producir un colapso parcial o completo de la autoestima si el sujeto se siente incapaz de vivir acorde con sus aspiraciones. Esas aspiraciones pueden estar a años luz o relativamente cercanas. Cuanto más lejos estén, más recursos se dedicarán a disimular ese hiato.

Frente al estallido de las normas tradicionales, el individuo cuenta (o debiera contar) con una guía interior que extrae de la mirada de los otros y la suya propia. La búsqueda de autoestima es como toda búsqueda, la prueba de que uno está vivo e implica someternos a ciertas exigencias.

La persona sumergida en valores múltiples y contradictorios debe reconstruir ideales para encontrar patrones de medida para su autoestima. Cada uno se las arregla como puede frente a la multiplicidad y la movilidad de los referentes colectivos que fundan el reconocimiento social. En la actualidad los vínculos sociales son más inestables. Y entonces la construcción de la autoestima y su preservación en las azarosas calles de la urbe están mas basadas en la autonomía y la eficacia personal.

La autoestima se resquebraja cuando la sociedad “maltrata” al sujeto y se desmantelan ciertos soportes necesarios. La degradación de los valores colectivos incide sobre los valores personales, “instalados” en la infancia pero siempre “actualizándose”, como un programa de computación. ¿Cómo recuperar una credibilidad apuntalada por convicciones éticas compartidas y compartibles? La falta de brújulas éticas no puede sino hacer tambalear la autoestima.

Podríamos hablar de efectos inherentes a la globalización y de efectos indeseados. Mientras tanto, podemos constatar que se han debilitado los lazos sociales y se ha borrado una dimensión: la de la vida pública. Faltan referentes, brújulas que indiquen por qué latitud y longitud navega nuestro barco. El río está revuelto, y lo está porque así son los ríos, pero también porque la corrupción y la apatía de los honestos permiten que se contaminen.

La autoestima también se ve afectada por fenómenos como el desempleo, la marginación y la crisis en los valores e ideales. Los duelos masivos y traumas hacen zozobrar vínculos, identidades y proyectos personales y colectivos.

No se trata de cruzarse de brazos ante procesos destructivos. Nuestro país vive socavado por la desocupación, por la pauperización generalizada, por la decepción con la corporación política y su imposibilidad de mirar otra cosa que sus prebendas y sus rituales. Para vivir, para que la vida tenga sentido, debe haber proyectos. Evitar el “sálvese quien pueda”. La trama cultural puede ser productora de un narcisismo trófico, que apuntala identidades, proyectos, ideales. Para ello se requiere encarar las secuelas del terrorismo de Estado, de la hiperinflación , del terror en todas sus facetas, de la corrupción y de la fragilidad institucional. Nada de guiños cómplices: solidaridad en vez de complicidad.

El que elude enfrentar estas crisis tiene que encerrarse en un búnker al que no afectará el afuera, sus turbulencias diversas, sus duelos masivos. Hemos vivido “dentro” de esa crisis multidimensional (política, social, económica y ética) que nos asedia en las últimas décadas. ¿Cómo historizar sin que la nostalgia corte las alas de la creación?

No cruzarse de brazos supone creer en la transformación. Reivindico un “utopismo crítico” que elabora proyectos y se oponga tanto al voluntarismo sin fundamentos teóricos como a cierto fatalismo que condujo a idealizar el desencanto por identificar lucidez con pesimismo. Un proyecto terapéutico supone la elaboración de ciertos duelos y tiene como protagonista la diferencia. Apostar al “utopismo crítico” no es sólo una irresponsable, fogosa e inconducente actitud juvenil sino la única manera de refundar la esperanza.
 

1/2/17

Maneras de eliminar el estrés durante la recesión [1-2-17]


Maneras de eliminar el estrés durante la recesión

Estrategias simples para ayudar a mantener la calma y seguir adelante

Las recesiones son malas para el nivel de estrés, como muchos saben y han comprobado muchas encuestas en la situación económica actual.
Tal vez no sea sorprendente que casi la mitad e 1,791 adultos encuestados durante la más reciente Encuesta del estrés en EE. UU. de la American Psychological Association haya afirmado que su nivel de estrés aumentó durante el año anterior. Debido a esto, más de la mitad reportó fatiga, el 60 por ciento afirmó sentirse irritable o enojado, y más de la mitad afirmó no poder dormir de noche debido al estrés.

Otros investigadores han encontrado que el estrés añade años a la vida de una persona. Las personas que lo manejan con eficacia tienen niveles mayores de lo que se conoce como colesterol "bueno".

Dos expertos veteranos en reducción del estrés ofrecen estos consejos para aquellos que afirman que les es imposible afrontarlo porque han perdido el trabajo, porque sus ahorros para la jubilación casi han desaparecido, o porque su casa ha perdido todo valor.

El Dr. Paul J. Rosch es presidente del American Institute of Stress y profesor clínico de medicina y psiquiatría del Colegio médico de Nueva York. Deborah Rozman es psicóloga investigadora y directora de Quantum Intech, la compañía matriz del Instituto HeartMath de Boulder Creek, California, que lleva a cabo investigación sobre la gestión del estrés.

Como estrategias de afrontamiento, ofrecen los siguientes consejos a la gente.

Hacer voluntariado. Tal vez suene contraproducente, o incluso como una locura... si está preocupado por su trabajo, o ya lo han despedido, ¿no debería estar buscando otro? Pero Rozman insiste en que es una estrategia magnífica.

"Hacer voluntariado hace que se dé cuenta de las posibilidades", afirmó. Hacer voluntariado en casi cualquier parte, ya sea el picnic de la iglesia, el maratón del pueblo o el banco de comida, puede ayudar a que la mente se distraiga de los problemas, apuntó. También "reabrirá el corazón", señaló, "porque el corazón se cierra tanto cuando uno se preocupa".

Practicar el agradecimiento y la gratitud. Rozman apuntó que es más fácil de lo que parece. "Si todavía tiene un trabajo, agradézcalo", aconsejó. Al igual que el voluntariado, esto "ayuda a que el corazón siga abierto". Y considera que también ayuda a conectarse con sentimientos de esperanza.

Seguir los consejos tradicionales contra el estrés, pero adaptarlos. Se supone que, para reducir el estrés, la gente haga ejercicio, coma bien, y encuentre maneras de calmarse. Pero es crucial encontrar la técnica o técnicas que funcionen para uno, enfatizó Rosch.

"Hay que encontrar lo que funciona para uno, de manera que se haga y se siga haciendo porque alivia la tensión y hace que uno se sienta mejor", apuntó. "Trotar, meditar, la relajación muscular progresiva, el yoga y escuchar música es muy bueno para algunos, pero aburrido y estresante cuando se impone a otros con arbitrariedad".

Reducir el drama vital. Rozman dijo que es típico que la gente que ha sido despedida o que teme perder el trabajo se limite a quejarse. Pero eso sólo añade estrés y drama, advirtió.

"El drama es cuando potenciamos la ira, la ansiedad o el miedo", explicó. Entonces, si se encuentra en medio de una conversación autocompasiva, aconsejó no empeorarlo quejándose aún más. En lugar de ello, intente cambiar el tema o el tono. Sugiere hablar sobre cómo mejorar la situación, no de lo mala que la situación es.

Controle la cantidad de noticias. Las noticias pueden estar llenas de información negativa sobre la economía, todo el tiempo. Rozman sugirió limitar la cantidad de noticias que se ven. Decida cuántas noticias puede ver manteniendo el equilibrio entre estar informado y que lo depriman.

Deje las comparaciones. "No compare el presente con el pasado", subrayó Rozman. Es natural pero deprimente. En lugar de ello, dese tiempo para sanar tras perder un trabajo o cualquier oro inconveniente importante, y luego siga adelante.

Y en lugar de pensar "perdí mis ahorros", intente pensar "esto es lo que haré para recuperarlos", aconsejó.

"Se trata de cambiar el foco a algo que no deprima", añadió Rozman.

30/1/17

5 cosas que dañan tu autoestima [30-1-17]


5 cosas que dañan tu autoestima

¿Alguna vez te has sentido mal contigo misma? Tranquila, a todas nos pasa.


Nunca te has sentido mal después de ver una foto de Taylor Swift? ¿O triste con respecto a tu cuerpo después de ver a los ángeles de Victoria´s Secret? Es muchísimo más normal de lo que crees, ¡esas cosas están hechas para que te sientas así!

Aunque parezca que somos las chicas más fuertes del Universo, todavía existen ciertos aspectos a nuestro alrededor que afectan la forma en la que pensamos sobre nosotras mismas y de cómo nos perciben los demás.

El sentirnos tristes tras ver a una celebridad despampanante es normal, dado que los medios de comunicación tratan de vendernos ideas falsas de lo que debemos ser o de cómo debemos comportarnos o vernos.

Si estás harta de sentirte así, ¡es hora de que te levantes y dejes esto en el pasado! Te decimos algunas de las cosas que más bajan el autoestima y qué puedes hacer para recuperarla, ¿lista para comenzar?


Revistas de moda:

¡Son increíblemente hermosas! Sin embargo, las modelos que ahí aparecen tienen un montón de producción detrás: no sólo las maquillan y las peinan profesionales entrenados, también les ponen prendas que les favorecen al 100%, luces que las hacen ver diferentes y poses estratégicas para lucir aún más sus atributos. Por si fuera poco, ¡existe muchísimo photoshop detrás de estas fotos! No creas todo lo que ves.


Modelos y cantantes:

¿Sabes cuántas dietas y ejercicio hacen las modelos y cantantes que ves en televisión? ¡Muchísimo! Esto es porque su carrera depende de ello. Muchísimos especialistas y expertos están detrás de su imagen para que se vean y actúen de la forma en la que nosotros las vemos. ¡No te lo tomes tan en serio! Mejor enfócate en tu propio cuerpo y personalidad, sin necesidad de compararte con nadie.


Programas de cirugías plásticas:

Cada vez que vemos en la tele un programa de cómo le cambiaron la vida a una niña gracias a que cambiaron la forma de su nariz o de su rostro, debemos pensar automáticamente que es falso. Las cosas no cambian por cómo te ves, ¡es la forma como te sientes lo que cambia las situaciones! Confía en ti y ámate con todo tu corazón, ¡ningún cambio de imagen es necesario para esto!


Programas de cambio de look:

Verte bien es sentirte bien, ¡de eso no hay duda! Pero que la confianza en ti misma no dependa de la ropa que uses o la forma en la que te peines. Este tipo de programa de televisión es especialista en hacerte creer que es necesario cambiar para sentirte bien contigo misma, ¡pero es falso! Puedes sentirte igual de fabulosa con lo mismo que te has puesto durante toda tu vida.


Páginas de Facebook:

Esas páginas de Facebook dedicadas a fitness o deportes en los que sólo aparecen chicas súper guapas también afectan tu autoestima. No sabemos de dónde provenga cada foto que aparece ahí, pero lo que sí es un hecho es que no todas son reales y sólo te hacen querer un ideal imposible de alcanzar, ¡sé mejor que tú misma y no imites a nadie!

¿Estás de acuerdo con estos puntos? ¡No te compares, eres hermosa tal como eres!
 

29/1/17

Herramientas para que tu hijo tenga buena autoestima

Herramientas para que tu hijo tenga buena autoestima

La autoestima se construye en el hogar. Y es cómo cada niño se aprecia a sí mismo, no como realmente es.

laprensagrafica.com

La psicóloga gestáltica Fanny Berger expresa que la construcción de la autoestima en los niños lleva años, por lo tanto, no puede mejorarse por arte de magia. A continuación, damos dos herramientas para incrementarla; sin embargo, existen muchas otras variables que influyen en su formación.

Los hijos observan cómo los padres se conducen en la vida, por ejemplo, sí son seguros o inseguros, si se enojan a menudo cuando el otro le hace un comentario negativo acerca de ellos, etcétera. Por ello, la pregunta conductora es cómo es tu autoestima, pues influencia a los hijos que conviven contigo.

El mundo está lleno de peligros y los niños tienen que sentir que siempre sus padres están presentes en sus vidas y pueden recurrir a ellos. Si ustedes son coherentes y constantes en sus respuestas, se transforman en figuras predecibles. Cuando los chicos tienen determinadas conductas, siempre tienen que tratar de reaccionar de igual manera. Esto calma a los hijos pues empiezan a predecir lo que puede suceder.

Por ejemplo, se llega a un acuerdo que los niños deben levantar la mesa luego de la cena. A veces cumplen con dicha obligación y a veces no. El punto es que, en ciertas ocasiones, los padres se enojan y, en otras, ni le recuerdan que deben realizar la tarea previamente pautada. Esto causa confusión e inseguridad. Por eso, es importante que los adultos fijen y sostengan los límites, pues brinda confianza, ya que ellos empiezan a predecir las respuestas de sus progenitores en relación con sus conductas.

Si los padres son personas predecibles en relación con sus hijos, ellos serán personas seguras de sí mismas y podrán desarrollar una buena autoestima.

Otro punto importante son los elogios que los adultos emiten ante conductas de sus hijos. Las alabanzas tienen que ser merecidas, para que el niño las pueda recibir y creerlas. No ayuda estar constantemente elogiando a los niños, pues se pueden convertir en dependientes de las alabanzas emitidas hacia ellos.


Deportes


Asimismo, recomendamos que te concentres en actividades que suban la autoestima de tu hijo, entre ellos el deporte. Un estudio elaborado por la Universidad de Essex (Reino Unido) demostró que el ejercicio al aire libre favorece de modo significativo el ánimo y mejora la autoestima.

Los investigadores comprobaron que durante los primeros cinco minutos de ejercicio en espacios abiertos, e independientemente del tipo de actividad que se lleve a cabo, hay un impacto positivo.

De acuerdo con este trabajo, el movimiento del cuerpo, sumado al estímulo que reciben los sentidos con los colores, los ruidos de la naturaleza, la sensación del viento sobre la piel y las percepciones del aire limpio, es beneficioso para el estado físico y la mente.

Otras investigaciones han confirmado que la actividad al aire libre multiplica las ventajas que la luz solar tiene sobre el organismo. Se sabe, por ejemplo, que la activación de la vitamina D, para ayudar en la mineralización de los huesos, se ve favorecida con esta condición.

Por ello te recomendamos matricularlos en este año en clases donde se les impartan deportes al menos una hora al día.

27/1/17

Practicar mindfulness reduce la ansiedad

Practicar mindfulness reduce la ansiedad

La técnica de meditación conocida como mindfulness reduce los niveles de estrés en la gente afectada por el trastorno de ansiedad, según un estudio.

muyinteresante.es

La técnica conocida como mindfulness, basada en la concentración de la atención y la conciencia plena de la meditación budista, es un tratamiento cada vez más extendido en Occidente para tratar la ansiedad de la vida diaria, pero aún no se había testado su eficacia de una forma rigurosa y convincente. Ahora, un estudio clínico del Centro Médico de la Universidad de Georgetown patrocinado por el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos ha encontrado pruebas fisiológicas de que efectivamente esta práctica ayuda a combatir la ansiedad.

Los investigadores, liderados por Elizabeth A. Hoge, profesora del Departamento de Psiquiatría del Centro Médico de la Universidad de Georgetown, comprobaron que la reacción inflamatoria y la liberación de hormonas asociadas al estrés ante una situación estresante se reducía de forma notable en pacientes afectados por trastornos de ansiedad después de un curso de meditación mindfulness. En cambio, los pacientes con ansiedad que no recibieron el curso empeoraron.

El estudio, publicado en la revista Psychiatry Research, se hizo con 89 afectados del trastorno de ansiedad generalizada, que lleva a los pacientes a sufrir un estado crónico de preocupación excesiva y que solo en Estados Unidos se estima que afecta a siete millones de personas. Los pacientes fueron divididos en dos grupos al azar. Los integrados en el primero recibieron un curso de ocho semanas de meditación mindfulness enfocado a reducir el estrés, mientras que los del otro grupo asistieron a un curso, también de ocho semanas, de tratamiento del estrés basado en una alimentación sana, buenos hábitos de sueño y otros ejercicios.

En EE. UU. ya se habían hecho otros estudios previos sobre técnicas de meditación, dice Hoge, pero su validez es dudosa porque los participantes eran conscientes del tipo de experimento al que estaban siendo sometidos y por tanto podían estar sujetos a una especie de efecto placebo. Sin embargo, los participantes en esta investigación fueron sometidos al tratamiento sin saber cuál era el que interesaba a los investigadores.

En este caso, los participantes fueron sometidos al llamado Trier Social Stress Test, una técnica estándar para inducir una respuesta de estrés que consiste en obligarles a pronunciar un pequeño discurso ante una audiencia y a realizar otras acciones que provocan ansiedad. Luego les midieron los niveles de la hormona ACTH y diversas proteínas asociadas a respuestas inflamatorias. Pues bien, los incluidos en el grupo de control apenas redujeron sus niveles de ansiedad, mientras que los que habían recibido el curso de mindfulness mejoraron notablemente y sus marcadores de ansiedad mostraron una notable caída.

22/1/17

Siete frases para mejorar la comunicación en la familia [22-1-17]


Siete frases para mejorar la comunicación en la familia

  1. Te amo: Ningún ser humano puede sentirse realmente feliz hasta escuchar que alguien le diga "te amo". Atrévete a decirlo a la otra persona, a tu cónyuge, a tus padres, a tus hermanos, a tus hijos, si es que nunca lo has hecho, haz la prueba y verás el resultado.
  2. ¡Te admiro!: En la familia, cada miembro tiene alguna cualidad o habilidad que merece reconocimiento. Todos, en algún momento, sentimos la necesidad de que se nos reconozca algún logro o meta alcanzada. ¿Cuándo fue la última vez que le dijiste esto a alguien?
  3. ¡Gracias!: Una necesidad básica del ser humano es la de ser apreciado. No hay mejor forma de decir a una persona que es importante lo que hace por nosotros, que expresarle un "¡gracias!", no en forma mecánica sino con pleno calor humano.
  4. Perdóname, me equivoqué... Decir esto no es tan fácil, sin embargo, cuando cometas un error que ofenda o perjudique a otras personas, aprende a decir con madurez: "perdóname, me equivoqué".
  5. Ayúdame, te necesito: Cuando no podemos o no queremos admitir o expresar nuestra fragilidad o necesidad de otros, estamos en un grave problema. No te reprimas. ¡pide ayuda!, que también son muy importantes las palabras.
  6. ¡Te escucho... háblame de ti! ¿Cuántas veces le has dicho a algún miembro de tu familia: "a ver háblame, qué te pasa?". Tal vez muchos problemas y mal entendidos se resolverían si tan solo escuchásemos lo que nos tratan de decir.
  7. Eres especial!!! Es importante hacerles saber a tus seres queridos cuanto ellos significan para ti.

19/1/17

Miedo a la soledad, ¿cómo afecta a tus relaciones? [19-1-17]


Miedo a la soledad, ¿cómo afecta a tus relaciones?


En la sociedad en que vivimos está estipulado que los hombres deben vivir en pareja. La condición humana es vivir con otro y formar una familia.

Esta es la imagen que nos han vendido desde tiempos remotos y que todos seguimos a rajatabla cuando llegamos a la edad adulta.

El miedo a la soledad y a enfrentarse a una nueva vida hace que muchas personas mantengan una situación de pareja, conflictiva o simplemente rota por el tiempo o por la situación.

De hecho, todavía hoy son criticados por muchas personas aquellos que eligen vivir en soledad o que se saltan la norma y deciden llevar unas relaciones diferentes (solteros, separados, parejas gays, parejas sin hijos).

Con todo, se entiende que el ser humano recibe de su ambiente unas presiones que le impulsan a cumplir con lo establecido.

Esto se puede convertir en un problema cuando no somos conscientes y no racionalizamos nuestra situación actual sanamente.

Son muchas las personas que llegadas una edad se sienten presionadas por conseguir novio o pareja, y muchas otras las que mantienen parejas que no les interesan por no salirse de la norma y por miedo a la soledad (por suerte cada vez menos).

El miedo a la soledad y a enfrentarse a una nueva vida hace que muchas personas mantengan una situación de pareja, conflictiva o simplemente rota por el tiempo o por la situación, ya no hay cariño ni amor, sin embargo seguimos la monotonía del día a día sin plantearnos otra opción.

También entra en juego aquí la dependencia que ha surgido de esa persona, ya sea una dependencia material o emocional, a menudo las personas no se separa por problemas económicos, o por los hijos o porque creen que no podrá vivir sin el otro, se siente inútil para llevar una vida en solitario.

De tal manera que ante posibles problemas corre un “espeso velo” que le impide ver la realidad y seguir en su rol de familia feliz.

Esta persona se está engañando a sí misma con excusas, defendiendo a la otra parte, buscando solo lo positivo de estar juntos, etc. El hecho de mantener la relación es por un beneficio secundario que se recibe día a día y que refuerzo el seguir en la misma situación, este beneficio puede ser económico, o compañía, tener cosas que hacer, etc. Dentro de esta dinámica también participan a menudo, el “aguantar todo”, el “positivizar en exceso la situación”, el “no dar importancia a ciertas cosas”.

Todo esto ayuda a camuflar la realidad y a vivir en un mundo de fantasía que no existe. ¿Porqué tengo que aguantar?

Para solucionar esta situación será primordial empezar por flexibilizar esas reglas rígidas de las que hablé al principio y que obligan a la persona a mantener su situación, son frases como “tienes que aguantar por tus hijos”, “la mujer debe estar con su marido”,”adonde vas a ir sola/o”, etc. Por supuesto será difícil cambiar eso en los demás pero no tanto en nosotros mismos.

Podemos flexibilizar estar normas sociales, ¿Por qué debo estar con mi marido pase lo que pase? ¿Dónde está escrito? ¿Quién lo dice? ¿Hay alguna ley que me impida separarme? ¿Porqué tengo que aguantar? La respuesta a todas estas preguntas es NO, entonces por qué no cambiar.

Otro punto importante en este proceso será el de positivizar la idea de soledad, no todo es malo en la vida de soltero, de hecho muchos casados la echan de menos porque les permitía unas cosas que al estar casados no pueden hacer.

Se puede disfrutar de estar solo, y de hecho las personas que eligen esta opción, están muy contentos de haberla elegido.

Desde luego, lo más positivo de estar solo es la independencia, poder hacer lo que quiero, cuándo quiero y con quién quiero, sin obligaciones adquiridas de antemano.

Plantéate objetivos pequeños día a día sin pensar en lo que te gustaría conseguir al final de todo el proceso, así obtendrás gratificaciones más rápidas.

El miedo es difícil de superar, pero una vez tomada la decisión, todo será un proceso lento y con logros pequeños que poco a poco encauzarán tu vida hacia un momento más pleno y gratificante.

Sólo tienes que coger fuerzas y comenzar desde cero, poco a poco y sin prisa. Plantéate objetivos pequeños día a día sin pensar en lo que te gustaría conseguir al final de todo el proceso, así obtendrás gratificaciones más rápidas y cada día por los logros conseguidos y no focalizarás tu atención en lo que todavía te queda por hacer.

Piensa que todo objetivo conlleva un trabajo hasta conseguirlo, las cosas no vienen solas, tendrás que mantenerte firme sin perder tu objetivo de vista ya que sólo tú serás el responsable de llegar a buen puerto.

Soluciona los problemas día a día y no dejes ningún cabo suelto, recuerda que puede aparecer en el futuro y estropear todo lo conseguido.

La vida en solitario aporta muchas cosas buenas: Encuentro conmigo mismo Puedo hacer lo que yo quiero y no lo que esperan de mi Puedo ocuparme de mi casa y mi trabajo y disfrutar de ello Podré organizar mi tiempo como más me apetezca Podré ocupar mi tiempo en hobbies e inquietudes que había dejado de lado Podré dedicarme a conocer gente nueva y a disfrutar de lo que, me puedan aportar Podré iniciar una nueva relación más sana y sincera que la que ante he mantenido durante tanto tiempo Fomentar mi yo interior para saber siempre lo que quiero y no vivir en un mundo de fantasía que no cuadra con la realidad Organizar eventos, fiestas en casa Organizar viajes y salidas de modo independiente Felicitarte todos los días por haber sido capaz de salir de la situación de pareja en la que estabas inmerso Recuperar antiguas amistades Estudiar algo, trabajar si no lo hacía antes, con las cosas buenas y malas que ello conlleva Sentirme útil ayudando a otros,( familiares, amigos), ofreciéndome para trabajos , mudanzas , etc. También así fomento las amistades Positiviza la situación actual y recuerda todo lo malo de la anterior En definitiva: vivir por ti mismo y ser autónomo.

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